¿Qué le hacen los videojuegos a nuestro cerebro?

Los videojuegos le hacen bien al cerebro. Es una verdad universal y que ya nadie puede negar. Ni hace a los jugadores más violentos, ni los hace más hiperacitvos, ni cualquier otra chorrada. El efecto que producen es todo lo contrario y se ha demostrado.

Pero ¿Qué le hace realmente a nuestro cerebro? Primero, debemos tener en cuenta el concepto de la elasticidad del cerebro: El cerebro es como un músculo, 

Lavado de cara número…

Como habéis podido ver, he vuelto a cambiar una vez más la plantilla del blog. Después de tanto tiempo he perdido la cuenta de cuántas veces he podido cambiarle el aspecto al blog para encontrar un diseño que me gustase y a la vez fuera agradable para la lectura, pero seguramente hayan sido docenas de veces. Me ha dado un poco de guerra modificar algunas cosas y otras me queda por tocar el código, pero todas las funciones están plenamente operativas, especialmente los botones de la derecha y el buscador.

Ha sido una grata sorpresa encontrarme con que de pronto tengo once seguidores (reconozco que dos de ellos soy yo misma pero porque me parecía muy triste ver el cuadro vacío) y dieciséis suscriptores. Nunca me habría imaginado que existiese alguien a quién pudiera gustarle algo de lo que escribiese. Principalmente porque soy verdaderamente patana en expresar mis ideas y en redactarlas. Tenía el blog como uno de aquellos buenos hábitos que tienes sin más y porque de vez en cuando me leía algún buen amigo (cuando tenía buenos amigos). Aprendo muchísimo con cada post que hago sobre un asunto concreto y tengo que investigar.
Lo primero que todo es: Gracias. Lo segundo es una propuesta: Cuando no escribo es principalmente porque no tengo temas, así que os animo a que si tenéis interés por algún tema especial, me lo hagáis saber y me daréis una idea fantástica. Como una petición al DJ.

Para mañana esperemos que me levante con la palabra fácil y termine el post que he empezado hoy. Tengo varios en cola con los que ando atascada desde hace unas semanas, el peor creo que es uno sobre la Teoría del Multiuniverso, es demasiada información a condensar y simplificar sin que parezca un ladrillo. Odio esas lecturas.

Podría hablar sobre los hechos que están ocurriendo últimamente: La salida definitiva de la Ley Sinde y el revuelo de los Goya, las revoluciones de Túnez y Egipto (¿Os habéis fijado lo que se parece el Cairo a Benidorm?); podría venir a lloraros porque nos han matado a Johnny Storm, la Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos, que de hecho se intentaron cargar en Civil War. Podría escribir sobre eso, sí. Pero no os diría nada que no esté dicho, así que no merece la pena.

 • Praise – Sevendust

Lavado de cara número…

Como habéis podido ver, he vuelto a cambiar una vez más la plantilla del blog. Después de tanto tiempo he perdido la cuenta de cuántas veces he podido cambiarle el aspecto al blog para encontrar un diseño que me gustase y a la vez fuera agradable para la lectura, pero seguramente hayan sido docenas de veces. Me ha dado un poco de guerra modificar algunas cosas y otras me queda por tocar el código, pero todas las funciones están plenamente operativas, especialmente los botones de la derecha y el buscador.

Ha sido una grata sorpresa encontrarme con que de pronto tengo once seguidores (reconozco que dos de ellos soy yo misma pero porque me parecía muy triste ver el cuadro vacío) y dieciséis suscriptores. Nunca me habría imaginado que existiese alguien a quién pudiera gustarle algo de lo que escribiese. Principalmente porque soy verdaderamente patana en expresar mis ideas y en redactarlas. Tenía el blog como uno de aquellos buenos hábitos que tienes sin más y porque de vez en cuando me leía algún buen amigo (cuando tenía buenos amigos). Aprendo muchísimo con cada post que hago sobre un asunto concreto y tengo que investigar.
Lo primero que todo es: Gracias. Lo segundo es una propuesta: Cuando no escribo es principalmente porque no tengo temas, así que os animo a que si tenéis interés por algún tema especial, me lo hagáis saber y me daréis una idea fantástica. Como una petición al DJ.

Para mañana esperemos que me levante con la palabra fácil y termine el post que he empezado hoy. Tengo varios en cola con los que ando atascada desde hace unas semanas, el peor creo que es uno sobre la Teoría del Multiuniverso, es demasiada información a condensar y simplificar sin que parezca un ladrillo. Odio esas lecturas.

Podría hablar sobre los hechos que están ocurriendo últimamente: La salida definitiva de la Ley Sinde y el revuelo de los Goya, las revoluciones de Túnez y Egipto (¿Os habéis fijado lo que se parece el Cairo a Benidorm?); podría venir a lloraros porque nos han matado a Johnny Storm, la Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos, que de hecho se intentaron cargar en Civil War. Podría escribir sobre eso, sí. Pero no os diría nada que no esté dicho, así que no merece la pena.

 • Praise – Sevendust

Lo peligroso de dedicarse a una afición

Todo el mundo tiene una afición o hobby, sea cual sea, se vuelque en ella mucho o poco ¿Por qué tenemos aficiones? Para dedicar nuestro tiempo libre y estimular el cerebro. Intentar aquello de ”no caer en la rutina”.

Mucha gente comete un error bastante garrafal y es dedicarse profesionalmente a lo que antes era su afición ¿Por qué es un error tan grande? Os preguntaréis.
Si tú tienes un hobby, inviertes tiempo en ello por amor al arte, como se suele decir, porque realmente te gusta. Pero rara vez existe la misma relación con el trabajo. Nuestro cerebro asocia el trabajo como un esfuerzo, algo que cansa y que generalmente no es divertido, una tarea repetitiva que genera inconvenientes. Y ahí comienza el error.

Escogemos una carrera en función de lo que nos gusta. Tener más conocimientos sobre algo que nos gusta es sensacional, en ciertas ocasiones no, pero trabajar en ello no es tan divertido. Pasa en todos los campos ¿Cuántos ingenieros conocéis que os hayan dicho ”Me metí en la carrera porque me gustaban las máquinas o los ordenadores”? Pero no conocían mucho sobre programar, o que realmente no verían un aparato en casi toda la carrera. Algunos acaban aborreciendo lo que les gustaba, o lo que antes les gustaba.
Las maravillas del Sistema Educativo son un tema a parte bastante extenso, pero que tiene que ver con esta situación.

Cuando una persona se dedica profesionalmente a su afición, el cerebro ya no se siente estimulado y lo convierte en una tarea tediosa y repetitiva. Finalmente el sujeto acaba viendo con los mismos ojos que ve un trabajo cualquiera lo que podía ser una experiencia genial. Con el paso del tiempo, no sólo aborrecen su trabajo sino que también a una afición a la que le han dedicado mucho tiempo. Se quedan sin lo que invertir su tiempo libre y se sienten perdidos.

Nunca es lo mismo fotografiar las flores en primavera, que que te paguen por hacer fotos de bodas, para una noticia o ser corresponsal de guerra, aunque tenga un matiz diferente.

No estoy diciendo que vaya a ocurrir siempre, en algunas ocasiones ocurre lo que debería: el sujeto se dedica a su afición que lo estimula y adora su trabajo. Son casos privilegiados con los que todos soñamos. Digo que generalmente pasa, a una mayoría muy numerosa, tristemente.

Lo peligroso de dedicarse a una afición

Todo el mundo tiene una afición o hobby, sea cual sea, se vuelque en ella mucho o poco ¿Por qué tenemos aficiones? Para dedicar nuestro tiempo libre y estimular el cerebro. Intentar aquello de ”no caer en la rutina”.

Mucha gente comete un error bastante garrafal y es dedicarse profesionalmente a lo que antes era su afición ¿Por qué es un error tan grande? Os preguntaréis.
Si tú tienes un hobby, inviertes tiempo en ello por amor al arte, como se suele decir, porque realmente te gusta. Pero rara vez existe la misma relación con el trabajo. Nuestro cerebro asocia el trabajo como un esfuerzo, algo que cansa y que generalmente no es divertido, una tarea repetitiva que genera inconvenientes. Y ahí comienza el error.

Escogemos una carrera en función de lo que nos gusta. Tener más conocimientos sobre algo que nos gusta es sensacional, en ciertas ocasiones no, pero trabajar en ello no es tan divertido. Pasa en todos los campos ¿Cuántos ingenieros conocéis que os hayan dicho ”Me metí en la carrera porque me gustaban las máquinas o los ordenadores”? Pero no conocían mucho sobre programar, o que realmente no verían un aparato en casi toda la carrera. Algunos acaban aborreciendo lo que les gustaba, o lo que antes les gustaba.
Las maravillas del Sistema Educativo son un tema a parte bastante extenso, pero que tiene que ver con esta situación.

Cuando una persona se dedica profesionalmente a su afición, el cerebro ya no se siente estimulado y lo convierte en una tarea tediosa y repetitiva. Finalmente el sujeto acaba viendo con los mismos ojos que ve un trabajo cualquiera lo que podía ser una experiencia genial. Con el paso del tiempo, no sólo aborrecen su trabajo sino que también a una afición a la que le han dedicado mucho tiempo. Se quedan sin lo que invertir su tiempo libre y se sienten perdidos.

Nunca es lo mismo fotografiar las flores en primavera, que que te paguen por hacer fotos de bodas, para una noticia o ser corresponsal de guerra, aunque tenga un matiz diferente.

No estoy diciendo que vaya a ocurrir siempre, en algunas ocasiones ocurre lo que debería: el sujeto se dedica a su afición que lo estimula y adora su trabajo. Son casos privilegiados con los que todos soñamos. Digo que generalmente pasa, a una mayoría muy numerosa, tristemente.

Lo que realmente le preocupa a Sinde de internet

Os traigo una humilde lección de algo que hace llorar al niño Jesús y que a Sinde no le deja dormir por las noches:

Ya sabéis: Una no. Las dos.

 • Whomi – Tipper

Lo que realmente le preocupa a Sinde de internet

Os traigo una humilde lección de algo que hace llorar al niño Jesús y que a Sinde no le deja dormir por las noches:

Ya sabéis: Una no. Las dos.

 • Whomi – Tipper

Más películas de Terminator

Comentan en varios blogs de cine, que ya está el guión de una Terminator 5 e incluso una Terminator 6. Realmente es una idea que me ofusca un poco. La saga de Terminator alcanzó su culmen en su segunda y fabulosa película, donde Cameron dejó todo más o menos bien atado. Luego vino la tercera parte, estuvo bien, no por los actores que encarnaban a John Connor y su futura esposa, que pasaron sin pena ni gloria por la gran pantalla, sino por el duelo de titanes entre el T-800 y el T-X, que traía la última tecnología y demás. Una película en la que está Arnie nunca sobra.

Una de las cosas que más me gusta de la tercera película de la franquicia, es la idea final de la inevitabilidad del destino de la raza humana y del de John Connor, un determinismo puro y duro, más realista propio del siglo XXI, algo que parecían cambiar en la segunda película. Dejaban un final que aclaraba completamente que iba a ver una secuela.

Cinco años después, Terminator Salvation vió la luz y se salieron del camino del todo. Todos los ingredientes de la fórmula eran prometedores, a pesar de que no estaban Arnold Schwarzenegger (a pesar de aparecer digitalizado) y Cameron no quería tener nada que ver; tenía un buen reparto, Danny Elfman ponía la música, estamos en una época en la que los efectos especiales son muchísimo mejores y tenía mucho mejor presupuesto. Una vez vista la película, agrada pero no termina de convencer.
Sí, es

La era de la desinformación

Una clienta de mi madre que venía de visita desde Uruguay, preguntaba si lo del 11-M había sido verdad ya que allí no les habían dejado muy claro lo que había pasado. Aquella fue mi primera revelación sobre lo desinformada que está la gente.
Antes que nada, no debéis confundir la desinformación con la incultura. Incultura es que un ciudadano estadounidense sitúe Irak en Australia, como en este vídeo. Desinformación es no saber quién les está dando por culo porque los medios no lo emiten.

Se ha visto mucho en el reciente levantamiento del pueblo de Túnez contra el régimen que sufría. Anda ¿Pero que en Túnez había una dictadura? Pues sí, señores, desde hacía casi 30 años por puro caciquismo. El caso es que los informativos, nuestros amigos, hablaban de las opciones para hacer turismo en Túnez en lugar de informar a la gente de lo que verdaderamente ocurría allí. Porque como todos sabemos, en África sólo hay moros malos y negros pobres.

Siempre he creído que hay dos tipos de desinformación en un país: lo que pasa en el exterior y lo que pasa en el interior. EEUU es un ejemplo perfecto de ello, porque tienen los dos, a parte de una ignorancia bastante grande. Comentaron en varios medios que más del 60% de los ciudadanos de USA creen que Obama ha subido los impuestos, cuando ha hecho todo lo contrario, o que todos los medios principales se pusieron a demonizar la reforma de la sanidad pública de Obama, pero ninguno se paró a explicarle a los espectadores de qué se trataba (Por no comentar que un 10% todavía cree que el Sol gira entorno a la Tierra o que más del 40% desconoce la Teoría de la Evolución).

¿Quiénes son los culpables de semejantes majaderías? Los medios que salen por la caja tonta. Siguiendo con el ejemplo de EEUU, la mayoría de los que se informan, ven FOX News, un canal conservador y manipulador donde los haya. En el país de la libertad son propensos a utilizar el miedo como factor detonante para todas las noticias y escándalos ”¡Obama es negro! Se comerá a vuestros hijos por la noche” y como buenos televidentes, lo creen a pies juntillas. Porque eso es lo que se ha creado, una sociedad que no se cuestiona nada de lo que le dice la pequeña pantalla.

Aquí ocurre más o menos lo mismo. Si ya de por sí en España gusta en exceso el circo, lo mediático y el morbo, si viene un señor como Urdaci durante el gobierno de Aznar, por ejemplo, y les dice que Zapatero va recortar derechos porque es un hombre malo, la gente se revuelve, se inquieta, cunde el miedo, pero si lo hacía el PP nadie se enteraba. Lo mismo ocurre para ahora: si el gobierno le mete ficha a los sindicatos, nadie se entera, pero es algo que se nota. La gente compara Europa y España ¿Y las movilizaciones? ¿Por qué los sindicatos no convocan huelgas? Se preguntan. Se indignan. Como la iniciativa del pueblo español se limita a eso y da gracias, con hacerse una pregunta sentado en el bar y pasar a la sección de deportes es suficiente.
Los informativos saben eso y lo utilizan: De una hora de informativo, le damos 30 minutos al fútbol, 10 a otros deportes y ya si eso, le buscamos un hueco a la información, pero pierdan cuidado que no será en profundidad, señores directivos. Gran ejemplo el de la estructura del informativo de Cuatro.

Tenemos suerte de no estar mal informados del todo internacionalmente, al menos en escala europea ¿Qué ha pasado en Sudán estos días? ¿Qué ha ocurrido en Paquistán? ¿Y en Australia? Pero si lo preguntas en la calle, la gente no lo sabe, es posible que se hayan programado porque no les interesa. Sin embargo, lo que les diga Belén Esteban irá a misa. La Esteban dirá ‘votad a Rajoy’ y sin leer la campaña ni nada, la gente acudirá en masa a cumplir sus deseos. Qué plan tan malévolo, sencillo e ingenioso ¿Verdad?

 La prensa escrita no es mucho mejor. Comentaba el otro día que siempre me imaginaba a J.Jonah Jameson (el jefe del periódico de Spiderman) al frente de todos los periódicos sensacionalistas (amplia mayoría en casi todos los países) porque era lo más cercano a la verdad. Si la NASA anuncia que caerá un trozo de basura espacial, los clones de Jameson dirán ”Haz un titular catastrofista”, la gente se hará eco y ocurrirá algo parecido a esto. Luego, como a la gente le gusta tantísimo leer, leerán el titular alarmista por los cuatro costados, si acaso la entradilla y correrán en círculos. Así se trate de una reforma sin importancia, un fichaje deportivo, una noticia de ciencias dada a medias y mal explicada o un reportaje del corazón, siempre desprenderá alarmismo, miedo, odio y fantasía a partes iguales. Aunque el ejemplo perfecto de Jonah Jameson en nuestro país se llame Eduardo Inda (director de Marca), laureado por mucha gente por hacer un periodismo serio.

Como el miedo es tan efectivo, los ciudadanos temen y odian lo que los medios les dicen: ”los catalanes y vascos son malos, todos separatistas”; ”nos quitan el tabaco, el próximo paso es la vuelta al nazismo”; ”a Messi le han dado el balón de oro, la FIFA tiene algo en contra de los españoles”, etc.

Pero la desinformación ya no sólo se limita a la prensa, aunque sea mi principal punto de crítica porque su función es informar. Que las masas no puedan dudar por sí mismas hacen que todo lo que digan los anuncios, las películas, la Iglesia, otra gente, cualquier chorrada que encuentres por internet, se convierta en verdad. Eso es muy peligroso ¿Quién controla toda esa desinformación? Un sistema que se limita a introducir en los cerebros de las masas el mensaje de ”Consume, compra, el resto lo hacemos nosotros por ti

A la gente le encanta opinar, sí, pero lo que otros le dicen qué creer. Si la gente cree en todo lo que le dice la caja tonta e ignoran a esa voz en la cabeza que les hace dudar. Si la gente cree todo lo que ven, oyen o leen ¿A dónde iremos a parar?

La era de la desinformación

Una clienta de mi madre que venía de visita desde Uruguay, preguntaba si lo del 11-M había sido verdad ya que allí no les habían dejado muy claro lo que había pasado. Aquella fue mi primera revelación sobre lo desinformada que está la gente.
Antes que nada, no debéis confundir la desinformación con la incultura. Incultura es que un ciudadano estadounidense sitúe Irak en Australia, como en este vídeo. Desinformación es no saber quién les está dando por culo porque los medios no lo emiten.

Se ha visto mucho en el reciente levantamiento del pueblo de Túnez contra el régimen que sufría. Anda ¿Pero que en Túnez había una dictadura? Pues sí, señores, desde hacía casi 30 años por puro caciquismo. El caso es que los informativos, nuestros amigos, hablaban de las opciones para hacer turismo en Túnez en lugar de informar a la gente de lo que verdaderamente ocurría allí. Porque como todos sabemos, en África sólo hay moros malos y negros pobres.

Siempre he creído que hay dos tipos de desinformación en un país: lo que pasa en el exterior y lo que pasa en el interior. EEUU es un ejemplo perfecto de ello, porque tienen los dos, a parte de una ignorancia bastante grande. Comentaron en varios medios que más del 60% de los ciudadanos de USA creen que Obama ha subido los impuestos, cuando ha hecho todo lo contrario, o que todos los medios principales se pusieron a demonizar la reforma de la sanidad pública de Obama, pero ninguno se paró a explicarle a los espectadores de qué se trataba (Por no comentar que un 10% todavía cree que el Sol gira entorno a la Tierra o que más del 40% desconoce la Teoría de la Evolución).

¿Quiénes son los culpables de semejantes majaderías? Los medios que salen por la caja tonta. Siguiendo con el ejemplo de EEUU, la mayoría de los que se informan, ven FOX News, un canal conservador y manipulador donde los haya. En el país de la libertad son propensos a utilizar el miedo como factor detonante para todas las noticias y escándalos ”¡Obama es negro! Se comerá a vuestros hijos por la noche” y como buenos televidentes, lo creen a pies juntillas. Porque eso es lo que se ha creado, una sociedad que no se cuestiona nada de lo que le dice la pequeña pantalla.

Aquí ocurre más o menos lo mismo. Si ya de por sí en España gusta en exceso el circo, lo mediático y el morbo, si viene un señor como Urdaci durante el gobierno de Aznar, por ejemplo, y les dice que Zapatero va recortar derechos porque es un hombre malo, la gente se revuelve, se inquieta, cunde el miedo, pero si lo hacía el PP nadie se enteraba. Lo mismo ocurre para ahora: si el gobierno le mete ficha a los sindicatos, nadie se entera, pero es algo que se nota. La gente compara Europa y España ¿Y las movilizaciones? ¿Por qué los sindicatos no convocan huelgas? Se preguntan. Se indignan. Como la iniciativa del pueblo español se limita a eso y da gracias, con hacerse una pregunta sentado en el bar y pasar a la sección de deportes es suficiente.
Los informativos saben eso y lo utilizan: De una hora de informativo, le damos 30 minutos al fútbol, 10 a otros deportes y ya si eso, le buscamos un hueco a la información, pero pierdan cuidado que no será en profundidad, señores directivos. Gran ejemplo el de la estructura del informativo de Cuatro.

Tenemos suerte de no estar mal informados del todo internacionalmente, al menos en escala europea ¿Qué ha pasado en Sudán estos días? ¿Qué ha ocurrido en Paquistán? ¿Y en Australia? Pero si lo preguntas en la calle, la gente no lo sabe, es posible que se hayan programado porque no les interesa. Sin embargo, lo que les diga Belén Esteban irá a misa. La Esteban dirá ‘votad a Rajoy’ y sin leer la campaña ni nada, la gente acudirá en masa a cumplir sus deseos. Qué plan tan malévolo, sencillo e ingenioso ¿Verdad?

 La prensa escrita no es mucho mejor. Comentaba el otro día que siempre me imaginaba a J.Jonah Jameson (el jefe del periódico de Spiderman) al frente de todos los periódicos sensacionalistas (amplia mayoría en casi todos los países) porque era lo más cercano a la verdad. Si la NASA anuncia que caerá un trozo de basura espacial, los clones de Jameson dirán ”Haz un titular catastrofista”, la gente se hará eco y ocurrirá algo parecido a esto. Luego, como a la gente le gusta tantísimo leer, leerán el titular alarmista por los cuatro costados, si acaso la entradilla y correrán en círculos. Así se trate de una reforma sin importancia, un fichaje deportivo, una noticia de ciencias dada a medias y mal explicada o un reportaje del corazón, siempre desprenderá alarmismo, miedo, odio y fantasía a partes iguales. Aunque el ejemplo perfecto de Jonah Jameson en nuestro país se llame Eduardo Inda (director de Marca), laureado por mucha gente por hacer un periodismo serio.

Como el miedo es tan efectivo, los ciudadanos temen y odian lo que los medios les dicen: ”los catalanes y vascos son malos, todos separatistas”; ”nos quitan el tabaco, el próximo paso es la vuelta al nazismo”; ”a Messi le han dado el balón de oro, la FIFA tiene algo en contra de los españoles”, etc.

Pero la desinformación ya no sólo se limita a la prensa, aunque sea mi principal punto de crítica porque su función es informar. Que las masas no puedan dudar por sí mismas hacen que todo lo que digan los anuncios, las películas, la Iglesia, otra gente, cualquier chorrada que encuentres por internet, se convierta en verdad. Eso es muy peligroso ¿Quién controla toda esa desinformación? Un sistema que se limita a introducir en los cerebros de las masas el mensaje de ”Consume, compra, el resto lo hacemos nosotros por ti

A la gente le encanta opinar, sí, pero lo que otros le dicen qué creer. Si la gente cree en todo lo que le dice la caja tonta e ignoran a esa voz en la cabeza que les hace dudar. Si la gente cree todo lo que ven, oyen o leen ¿A dónde iremos a parar?