La era de la desinformación

Una clienta de mi madre que venía de visita desde Uruguay, preguntaba si lo del 11-M había sido verdad ya que allí no les habían dejado muy claro lo que había pasado. Aquella fue mi primera revelación sobre lo desinformada que está la gente.
Antes que nada, no debéis confundir la desinformación con la incultura. Incultura es que un ciudadano estadounidense sitúe Irak en Australia, como en este vídeo. Desinformación es no saber quién les está dando por culo porque los medios no lo emiten.

Se ha visto mucho en el reciente levantamiento del pueblo de Túnez contra el régimen que sufría. Anda ¿Pero que en Túnez había una dictadura? Pues sí, señores, desde hacía casi 30 años por puro caciquismo. El caso es que los informativos, nuestros amigos, hablaban de las opciones para hacer turismo en Túnez en lugar de informar a la gente de lo que verdaderamente ocurría allí. Porque como todos sabemos, en África sólo hay moros malos y negros pobres.

Siempre he creído que hay dos tipos de desinformación en un país: lo que pasa en el exterior y lo que pasa en el interior. EEUU es un ejemplo perfecto de ello, porque tienen los dos, a parte de una ignorancia bastante grande. Comentaron en varios medios que más del 60% de los ciudadanos de USA creen que Obama ha subido los impuestos, cuando ha hecho todo lo contrario, o que todos los medios principales se pusieron a demonizar la reforma de la sanidad pública de Obama, pero ninguno se paró a explicarle a los espectadores de qué se trataba (Por no comentar que un 10% todavía cree que el Sol gira entorno a la Tierra o que más del 40% desconoce la Teoría de la Evolución).

¿Quiénes son los culpables de semejantes majaderías? Los medios que salen por la caja tonta. Siguiendo con el ejemplo de EEUU, la mayoría de los que se informan, ven FOX News, un canal conservador y manipulador donde los haya. En el país de la libertad son propensos a utilizar el miedo como factor detonante para todas las noticias y escándalos ”¡Obama es negro! Se comerá a vuestros hijos por la noche” y como buenos televidentes, lo creen a pies juntillas. Porque eso es lo que se ha creado, una sociedad que no se cuestiona nada de lo que le dice la pequeña pantalla.

Aquí ocurre más o menos lo mismo. Si ya de por sí en España gusta en exceso el circo, lo mediático y el morbo, si viene un señor como Urdaci durante el gobierno de Aznar, por ejemplo, y les dice que Zapatero va recortar derechos porque es un hombre malo, la gente se revuelve, se inquieta, cunde el miedo, pero si lo hacía el PP nadie se enteraba. Lo mismo ocurre para ahora: si el gobierno le mete ficha a los sindicatos, nadie se entera, pero es algo que se nota. La gente compara Europa y España ¿Y las movilizaciones? ¿Por qué los sindicatos no convocan huelgas? Se preguntan. Se indignan. Como la iniciativa del pueblo español se limita a eso y da gracias, con hacerse una pregunta sentado en el bar y pasar a la sección de deportes es suficiente.
Los informativos saben eso y lo utilizan: De una hora de informativo, le damos 30 minutos al fútbol, 10 a otros deportes y ya si eso, le buscamos un hueco a la información, pero pierdan cuidado que no será en profundidad, señores directivos. Gran ejemplo el de la estructura del informativo de Cuatro.

Tenemos suerte de no estar mal informados del todo internacionalmente, al menos en escala europea ¿Qué ha pasado en Sudán estos días? ¿Qué ha ocurrido en Paquistán? ¿Y en Australia? Pero si lo preguntas en la calle, la gente no lo sabe, es posible que se hayan programado porque no les interesa. Sin embargo, lo que les diga Belén Esteban irá a misa. La Esteban dirá ‘votad a Rajoy’ y sin leer la campaña ni nada, la gente acudirá en masa a cumplir sus deseos. Qué plan tan malévolo, sencillo e ingenioso ¿Verdad?

 La prensa escrita no es mucho mejor. Comentaba el otro día que siempre me imaginaba a J.Jonah Jameson (el jefe del periódico de Spiderman) al frente de todos los periódicos sensacionalistas (amplia mayoría en casi todos los países) porque era lo más cercano a la verdad. Si la NASA anuncia que caerá un trozo de basura espacial, los clones de Jameson dirán ”Haz un titular catastrofista”, la gente se hará eco y ocurrirá algo parecido a esto. Luego, como a la gente le gusta tantísimo leer, leerán el titular alarmista por los cuatro costados, si acaso la entradilla y correrán en círculos. Así se trate de una reforma sin importancia, un fichaje deportivo, una noticia de ciencias dada a medias y mal explicada o un reportaje del corazón, siempre desprenderá alarmismo, miedo, odio y fantasía a partes iguales. Aunque el ejemplo perfecto de Jonah Jameson en nuestro país se llame Eduardo Inda (director de Marca), laureado por mucha gente por hacer un periodismo serio.

Como el miedo es tan efectivo, los ciudadanos temen y odian lo que los medios les dicen: ”los catalanes y vascos son malos, todos separatistas”; ”nos quitan el tabaco, el próximo paso es la vuelta al nazismo”; ”a Messi le han dado el balón de oro, la FIFA tiene algo en contra de los españoles”, etc.

Pero la desinformación ya no sólo se limita a la prensa, aunque sea mi principal punto de crítica porque su función es informar. Que las masas no puedan dudar por sí mismas hacen que todo lo que digan los anuncios, las películas, la Iglesia, otra gente, cualquier chorrada que encuentres por internet, se convierta en verdad. Eso es muy peligroso ¿Quién controla toda esa desinformación? Un sistema que se limita a introducir en los cerebros de las masas el mensaje de ”Consume, compra, el resto lo hacemos nosotros por ti

A la gente le encanta opinar, sí, pero lo que otros le dicen qué creer. Si la gente cree en todo lo que le dice la caja tonta e ignoran a esa voz en la cabeza que les hace dudar. Si la gente cree todo lo que ven, oyen o leen ¿A dónde iremos a parar?

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