Estado de Alarma y los tontos alarmados

Qué pollo más innecesario se ha montado. Y qué cortina de humo más necesaria.
El primer Estado de Alerta de la historia de la Democracia, una reforma del BOE improvisada, una ley aplicada el mismo día que se aprueba, el espacio aéreo cerrado y todo por una protesta improvisada de unos controladores sobre pagados. Menudo país este.

¿Qué ha pasado? En el Gobierno han quedado como héroes y los controladores como los villanos. Todo porque al personal se le han jodido las vacaciones. El pueblo, ese gran cerebro, piden penas de cárcel y ”que los echen a la puta calle” por unos trabajadores que, a pesar de cobrar 300€ la hora extra, trabajan en condiciones lamentables (como todos en este país, excepto políticos y empresarios corruptos). Y son el demonio porque a la gente, esa que a tanto le gusta criticar cómodamente repanchigados desde su sillón, ha perdido su puente de vacaciones. La nueva clase social: una clase pobre y obrera que se creen burgueses. Y se quejan de la única ‘huelga’ (que de huelga tiene poco, pero puede pasar por protesta) que ha prosperado con todo la que está cayendo.

Aquí los culpables son todos: el Gobierno por hacer las cosas a las tontas y desesperadas y por no arreglar la cagada del Gobierno de Aznar, los controladores por hacerse pasar por enfermos y no protestar como debe ser y el pueblo por ser directamente atunes: donde va uno, van todos.

¿Qué hemos aprendido de esto? Nada. Ahora nadie se va a quejar por la privatización parcial de AENA. Reforma que hicieron antes del puente para que nadie se quejara: ‘Me quejarìa, pero estoy de vacaciones. Que lo haga otro’. O que nadie pedirá dimisiones por la revelación de Wikileaks de que la Ley Sinde fue orquestada por EEUU, porque según ellos somos el país más pirata de Europa.

Disfruten de su cómodo sillón.

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