Diseñar no es fácil

Llevo un par de horas intentando empezar (o terminar) un diseño decente y no hay manera.

Aunque el sentido del diseño sea meramente estético y no se respete demasiado, diseñar no es tan fácil como lo parece y en último término es lo que vende, no sólo por lo bonito sino por lo práctico de su uso (lo que sería la experiencia de usuario). A pesar de que actualmente en los diseños web, por poner un ejemplo, la originalidad brille por su ausencia, hay algunos que destacan.

Lo difícil del diseño es que lo bonito, el golpe de gracia, reside en los detalles, que son difíciles de cuadrar hasta que parezca perfecto. Un detalle mal puesto puede afear toda la página. Elegir los elementos detallistas adecuados y la combinación armoniosa de ellos es el trabajo de verdad del diseñador, no poner una textura de fondo o hacer un logo bonito en Photoshop.

Uno no sabe las horas que se ha de invertir en un determinado diseño hasta que se pone a ello, algo de lo que la gente no es muy consciente, incluso los propios desarrolladores. Parte de culpa del desconocimiento generalizado que hay en un diseño es culpa de los propios diseñadores; la mayoría de los sitios de internet dedicados al diseño se dedican a hacer recopilaciones masivas de diseños, tutoriales, etc; además de ser una comunidad bastante individualista. Por lo que acaba pareciendo todo lo mismo. Los diarios de desarrollo, por ejemplo, en muchas ocasiones muestran las miles de horas de trabajo de modeladores, diseñadores y desarrolladores de conceptos.

Así que, cuando abras una aplicación para móvil, una página web, veas una revista o juegues a un videojuego, fíjate en todos esos detalles que los diseñadores han puesto, después de muchas horas e intentos, para que el cículo de desarrollo esté completo. Piensa que el resultado de un buen diseño es la suma de muchos que acabaron en la papelera.

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