Finale de la 4ª de Fringe

¡Spoilers a la vista!

Acabó la cuarta temporada de Fringe y a pesar de que la historia de la desaparición de Peter no me hacía demasiado tilín, han sabido hacer que durante la mayoría de la temporada, y como es costumbre, te quedes con el culo torcido. Puede que no haya sido de las mejores temporadas de la serie, pero han sabido seguir manteniendo el listón muy alto, a pesar de su “defraudante” (como algunos califican) o floja conclusión.

Habían empezado a guiar la trama por senderos muy interesantes (¿Quién no se ha quedado que se subía por las paredes con el final del 4×13?) y se habían empezado a atar bastantes cabos. Fringe es una serie de la que están sacando menos de lo que deberían; no sólo en la serie por sí misma, sino porque se podrían haber hecho campañas virales brutales en relación a los temas que se tratan. Podría haber sido un final de temporada, de supuesto final de serie apoteósico, sin embargo han ido a cerrar por lo obvio. Todo encaja pero no de la manera tan maravillosa que esperábamos, que nos dejase como el final de una película de Nolan como las otras temporadas, no hace que digas “quiero más”, porque ese es el punto y final que los guionistas querían darle y que a la gente no le ha gustado.

Es probable que se haya forzado demasiado: el resultado de 3 temporadas y media de agónica historia sobre el amor de Peter y Olivia, que se vió resuelto en un encontronazo con el Observador. De golpe y plumazo, una mujer que no recuerda de nada a Peter con todas las alteraciones de la línea temporal que eso supone, vuelve a ser la mujer que no existe en ninguna línea temporal porque Peter tampoco existe en ninguna. A parte de lo poco pensado de la idea, ni siquiera tiene el encanto cientificoide que traía, no tiene una desarrollo lógico fundamentado. Lo hizo un mago, nos han tomado por tontos porque no quedaba tiempo y eso es lo que nos decepciona.

Seguimos, con las chapuzas: que Olivia, hasta arriba de Cortexiphan provoque todo lo que Belly quiere, es, casi insultante. Más, sobre todo por lo ocurrido en el final, así, solucionado mal y en 5 minutos. Por no hablar de que William Bell resucite de un capítulo para otro, que resulte ser el malo malísimo que está detrás de todo, que cambie de personalidad y de pelo totalmente, y que además, su plan sea algo chufoso, puede hacer que te ofendas fácilmente si te paras a pensarlo.

Algo que ha mejorado indudablemente a lo largo de las temporadas: el magnífico John Noble, un Walter que salva la serie a pesar de las circunstancias y hace que te quede buen sabor.

Se muestra un micro-resumen de lo que ocurrirá en la quinta temporada, esperemos que no siga la misma línea que esta finale y que JJ. Abrams consiga, por primera vez, dejar un final de serie digno de su altura. QUE YA ES HORA, COJONES.

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