La ciencia del boxeo

El boxeo es un arte de lucha milenario que documentaron por primera vez en la Antigua Grecia. A pesar de usar sólo los puños, es un arte marcial tan potente y completa como cualquier otra. Actualmente, tiene una epicidad especial ya que puede convertir un completo desconocido en un campeón mundial en de 15 a 20 combates profesionales escasos. Parecen pocos pero al luchador debe parecerle una carrera eterna, y ahora comprobaréis porqué.

Una anotación que debo hacer antes de empezar con el tema en cuestión es comprender la anatomía de un luchador ya que no tiene nada que ver con una persona que no ha practicado ningún tipo de arte marcial en su vida: Los huesos largos, en sus extremos, por dentro no son completamente macizos sino que están formados por pequeñas cavernas por las que pasa la sangre, tienen un aspecto esponjoso como este:

Al recibir golpes, estas pequeñas cavernas se rompen, formando otras más pequeñas aún y formando un hueso más compacto capaz de absorber más fuerza en cada golpe. Siento no haber podido encontrar un ejemplo gráfico.
No sólo los huesos se ven afectados, los tejidos blandos de entre los huesos pequeños de la muñeca se vuelven más densos, no sólo fomentando la absorción de fuerza sino que consiguen un puño más estable, evitando futuras lesiones. Cuanto más alineados tengas el puño, el antebrazo y el codo, más potente y por tanto, más efectivo será el puñetazo.
Esa es la razón por la que una parte importante de un boxeador es recibir golpes: endurecer los tejidos y matar las fibras nerviosas superficiales para que el dolor sea menor.

Es evidente de que el luchador, cuanta más masa tenga, más potente será. Así mismo, cuanto más ligero sea, más rápido y veloz. Lo que, en cierta manera, compensa a las diferentes categorías.

El boxeo no parecerá una disciplina de combate muy completa, pero va a afectar a la parte del cuerpo más importante a la hora de tumbar a alguien: el cerebro. Esta disciplina cuenta, de entre todas las artes marciales existentes, con el puñetazo perfecto. Un púgil de peso pesado (de 90 kg en adelante) puede hacer un Golpe Directo promedio (sin hacer más fuerza de la necesaria) de 500 kg. El equivalente a un martillazo.
¿Qué ocurriría si sin preparación recibiéramos semejante golpe en la cara? A partir de 277 kg en un golpe (Un puñetazo de Kung Fu) es suficiente para romper varios huesos de la cara, como la nariz o los pómulos. Con 500 kg o superior, no sólo ocurre eso, sino que el cerebro rebota dentro del cráneo, recibiendo golpes con una fuerza importante tanto en la parte posterior como en la frontal repetidas veces. Es como cuando se te cae el móvil al suelo y éste se reinicia. Resultado final: conmoción cerebral o KO técnico. Algo bastante peligroso para el cerebro, sobre todo si ocurre repetidas veces.

Investigadores de la Universidad de Pennsylvania afirmaron en un estudio que las lesiones en boxeadores pueden imitar ciertos síntomas del Alzheimer o fomentar su aparición prematura. Lo que me hace recordar, inevitablemente, el Parkinson del señor Muhammad Ali, también conocido por su nombre de esclavo (como él decía), Cassius Clay. Probablemente el boxeador más grande de todos los tiempos.

Como habréis escuchado en muchas ocasiones: el equilibrio está en el oído interno. En concreto en los canales semicirculares y el vestíbulo, los responsables del equilibrio son unos pequeños órganos con forma de pelillos y unos diminutos cristales de carbonato de calcio llamados otolitos. No sólo detectan la posición de la cabeza en el espacio sino también los cambios de presión (de ahí los oídos taponados cuando vamos a una ciudad de presión diferente a la nuestra) y la densidad de ciertas sustancias en la sangre (borrachos haciendo eses). Si sacudes el cráneo con un golpe de semejantes magnitudes, estos órganos se volverán locos durante un rato, si por alguna razón el oído interno resulta dañado (por ejemplo, un mal puñetazo en la oreja), el KO está asegurado, pero de por vida.

Afortunadamente, en una caja torácica no preparada el daño no es tan grande. Para producir un daño realmente significativo: desplazamiento o rotura de órganos internos, fractura de esternón, parada cardio- respiratoria; serían necesarios unos 900 kg. Un rodillazo de Muay Thai. Con 500 kg se pueden romper algunas de las costillas flotantes y que te dejen sin aliento, por supuesto.

¿De dónde procede tanta fuerza? Proviene del suelo. Lo que se denomina ‘Unión Cinética‘ o ‘Conexión Cinética‘ consiste en obtener la fuerza desde el suelo, desde los pies, recorre todo el cuerpo y acaba dándole potencia a la extremidad con la que golpeas, en este caso uno de los puños.
Veréis lo que os he contado bastante bien explicado con este vídeo procedente del documental ‘Ciencia de la lucha‘ de National Geographic que os invito a ver si tenéis curiosidad por algún otro arte marcial:

http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1&isUI=1

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