Gloria al azar

– La desafortunada soledad de Colladon

Muy poca gente habrá oído hablar del físico suizo J.D. Colladon. Sin embargo, de haber tenido algún ayudante en sus investigaciones, bien podríamos estar ahora hablando de ”las experiencias de Colladon” en lugar de las del físico Michael Faraday. Colladon estuvo haciendo por su cuenta una prueba similar a la de Faraday: tratar de generar corriente por el movimiento de un imán en el interior de una bobina unida a un galvanómetro. Sin embargo, este meticuloso científico, para evitar cualquier acción directa del imán sobre la aguja del galvanómetro, alargó los terminales que unían la bobina al galvanómetro hasta colocar este en la habitación contigua. Inmediatamente después de mover el imán, Colladon se trasladaba a la otra habitación para ver si el galvanómetro indicaba corriente. Comprobaba, con desolación, que la aguja no marcaba nada.
¿Qué hubiera pasado si alguien hubiese estado inspeccionando el galvanómetro mientras Golladon movía el imán?

El azar en la ciencia ha repartido gloria, pero también la ha quitado.

– Leído en un libro de texto

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