No enemy

¿Nunca habéis pensado en la situación de un superhéroe -o villano-, un policía o un luchador cuando su trabajo hubiera acabado? Pues esa es mi situación actual. Aunque no me dedico a repartir justicia, incluso a veces ni siquiera lucho por un motivo concreto porque me encanta luchar; pero lo que sí solía ser constante era que tenía alguien contra quien combatir. Un enemigo.

Ahora las tornas han cambiado. Ya no lucho, ya no tengo ningún enemigo, estoy cruzada de brazos. Y aunque lo odie, admito que e este momento no volvería atrás, no al menos por un tiempo, unos meses más por favor. Estoy tranquila, en paz, he aprendido a redistribuir mis propias cargas a otras actividades. No hago cosas tan transcendentes, no gano (ergo, ya no puedo sentirme como un dios habiendo demostrado su poder), no pierdo, no me hiero y aunque por muy inquebrantable e interperrita que parezca, ya no sufro y tampoco me canso. No tengo un por qué concreto de estar constantemente tensa. Es probable que me sea imposible relajarme, pero ahora dentro de mi tensión estoy relajada.

Estoy orgullosa de luchar, de haber ganado, de lo que he perdido, de haber evolucionado, de mis enemigos. Este momento de calma me está sirviendo de mucho, a parte de para poner mi atención en otras cosas, para aprender. Uno no deja de ser lo que es jamás, no deja de observar, no olvida lo que ha aprendido y le añade más conocimientos a lo que ya sabe sin importar si en un futuro lo va a usar o no. En cambio yo sé, que inevitablemente, lo quiera o no, voy a tener que luchar. Por mucho que corra, huya o me esconda. Y tengo que estar preparada.

• Come On – Andy Hunter

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